Es indudable que las
pinturas y grabados rupestres constituyen una de las reliquias más potentes de la
prehistoria humana. Paradójicamente, un siglo después de reconocer la sociedad
científica su trascendencia (1902), el estado de conservación de las representaciones
descubiertas es, salvo raras excepciones, lamentable y en muchos casos son irreconocible.
Como toda cosa material el arte
rupestre está sujeto a peligros que pueden provocar su degradación e incluso la
pérdida, pero tras miles de años de existencia es la intervención humana el factor
determinante de su precaria situación. España, que alberga gran parte del arte rupestre
mundial, muestra en sus restos el resultado del nefasto tratamiento que secularmente
soporta este tipo de manifestaciones, evidenciando las causas que las han colocado al
borde de la desaparición:
Los paradigmas y método de una ciencia
en desarrollo: La Arqueología.

Macrofotografía de los desperfectos causados al calcar
una figura (Cvª. de El Pindal).
La dejadez de la autoridad oficial
responsable de su protección.
En España, las primeras medidas de protección sobre los abrigos, cuevas y lugares con
arte rupestre, tan sólo se dirigían a casos aislados, hasta que fueron declarados Bien
de Interés Cultural por ministerio de la Ley 16/1985. Ver actos
vandálicos contra el Arte Sureño (arte rupestre de las provincias de Málaga y
Cádiz).

Cueva de Ardales, Málaga. Diciembre de 1984.
# Fotos: Zugarto Ed / ISBN: 0212-0062. 
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