Miércoles 24 de mayo de 2000 DIARIO SUR
SECCIÓN AL DÍA
La Junta descarta comprar la cueva
de la Pileta, que estará cerrada durante dos años.
Cultura pone en marcha un proyecto para la conservación y una
mejor difusión de la gruta y sus pinturas.
FRANCISCO GUTIÉRREZ. MÁLAGA
La Delegación de Cultura de la Junta ha descartado la adquisición de
la cueva de La Pileta, situada en Benaoján. Las conversaciones que se han mantenido desde
1985 con los propietarios para su adquisición no han prosperado, y ahora Cultura ha
ordenado el cierre de la cavidad para realizar los estudios que aseguren su conservación,
trabajos que se prolongarán durante un periodo de dos años. La delegada de Cultura, Rosa
Torres, indicó que no ha sido posible que la cueva pase a titularidad pública,
pero que ahora el objetivo de la Administración es proceder a un estudio minucioso de la
situación de la cueva y de las pinturas, antes de tomar decisiones sobre las medidas
correctoras a tomar y su reapertura ya en condiciones de visita óptimas.
Compra y expropiación. Estas han sido las dos posibilidades que
durante quince años ha barajado la Administración Autónoma para hacerse con el control
del yacimiento con arte rupestre del Paleolítico más importante de Andalucía y uno de
los mejores del mundo, Intentos que no han dado resultados, porque la cueva sigue en manos
privadas la familia de su descubridor, José Bullón Lobato. En 1993 se
anunció la expropiación de la gruta, con consignación presupuestaria incluida, 49
millones de pesetas en esa anualidad, de los 70 millones en que fue valorada la
expropiación.
La cueva fue descubierta en 1905 por José Bullón. En 1924 fue
declarada Monumento Nacional. La Consejería de Cultura la tiene incluida en su catálogo
de bienes de interés cultural como zona arqueológica.
La delegada de Cultura, Rosa Torres, indicó que la prioridad de su
departamento es el estudio, conservación y seguridad en la cueva de La Pileta, y no su
expropiación. Además, indicó que no es la única cueva con pinturas rupestres de
propiedad privada. «Con el cierre de la cueva lo que pretendemos es realizar un estudio
en profundidad de las condiciones medioambientales y del impacto que ha causado la
presencia continuada del hombre en la gruta >, indicó.
Serán casi dos años los necesarios para realizar estos estudios y
análisis, adelantó la delegada. En primer lugar, la cueva necesita un periodo de tiempo
para recuperar sus condiciones naturales. Después los arqueólogos y especialistas en
arte rupestre trabajarán en la cueva, con la colaboración del Centro Superior de
Investigaciones Científicas. Finalmente, y antes de reabrirla al se debe determinar la
carga de visitantes que puede soportar la gruta.
En este tiempo se realizará el levantamiento topográfico de la cueva,
del que hasta ahora se carece. También se determinarán las mejores condiciones de
iluminación en la gruta, ya que no hay un sistema de luz artificial, hasta ahora los
visitantes se iluminaban con lamparas de carburo. El profesor José Luis Sanchidrián, uno
de los investigadores que mejor conoce la gruta y que dirige un grupo de investigación
que trata de descifrar los mensajes que contienen los signos y pinturas de la cueva,
consideró acertado que se afronte este estudio detallado y pormenorizado del que carece
La Pileta, a pesar de su indiscutible importancia. Indicó que es necesario al menos un
control de los parámetros ambientales, para asegurar la conservación de las pinturas, y
que se adopten unas mínimas medidas de seguridad, de las que carece la gruta. Informes
del profesor Sanchidrián, del CSIC y del organismo internacional del arte rupestre han
coincidido en la necesidad de tomar medidas para la conservación y posterior difusión de
los valores de La Pileta, informes que han servido a Cultura para determinar su cierre
provisional.
El arte rupestre más importante del Paleolítico
La cueva de La Pileta es el yacimiento de arte rupestre del
Paleolítico más importante de Andalucía. Así de tajante es la afirmación de José
Luis Sanchidnián, profesor de Arqueología de la Universidad de Córdoba y gran conocedor
de la cavidad, en la que ha realizado numerosos estudios. Ahora, un grupo de
investigación por él dirigido trata de descifrar o interpretar los signos que en las
paredes de la cueva dejaron escritos los habitantes de esa región hace unos 20.000 años.
Así, tanto por su antigüedad, como por su calidad y cantidad, las pinturas de La Pileta
gozan de un reconocimiento a nivel internacional.
Son más de mil los motivos pictóricos catalogados; que conforman una
unidad en cuanto al mensaje codificado que encierran. Como si de un jeroglífico egipcio
se tratará, los signos diseminados por toda la cueva son sin duda un código de
expresión del hombre, cazadores-recolectores, que habitó esos parajes hace 20.000 años.
El grupo de investigación del profesor Sanchidrián trabaja ahora en
localizar la clave algo así como la piedra de Rosetta de los jeroglíficos
que les permita conocer la combinación de los distintos signos, lo que abriría la
posibilidad de interpretar los mensajes escritos.
Miércoles 24 de mayo de 2000. DIARIO SUR
Ver Boja núm 79 de 24/06/2000 
Recortes de prensa
José C. Martín
(30-06-00)

Sobre la cueva de la Pileta
Manuel M. Wallace
Tengo ante mí el artículo publicado el
pasado día 24 de este mes en la página 64 de este diario de su dirección y cuyo titular
dice:
La Junta descarta comprar la cueva de La Pileta, que estará
cerrada durante dos años. Como quiera que en el mismo aparecen algunas
inexactitudes, me gustaría hacer las siguientes consideraciones y precisiones:
1. Se dice por la delegada de Cultura, Dña. Rosa Torres que (textual):
Con el cierre de la cueva lo que pretendemos es realizar un estudio en profundidad de las
condiciones medioambientales y del impacto que ha causado la presencia continuada del
hombre en la gruta. Me parece bien esto y nada que objetar, pero no comprendo por qué no
se hizo lo mismo con la Cueva de Nerja; en dicha cueva se hicieron dos importantes
estudios, uno durante los años 1979-1980 por el G.E.S. de Málaga (Grupo de Exploraciones
Subterráneas de Málaga) y otro a finales de los ochenta por la comisión Científica
Asesora del Patronato de la cueva de Nerja; sin embargo no se cerró la cueva durante esos
estudios.
2 Precisamente por esto, me causa sorpresa que se afirme por la
delegada de Cultura al final del mismo párrafo que se debe determinar la carga de
visitantes que puede soportar la gruta. Me pregunto: ¿se ha hecho lo mismo respecto a
Nerja?; porque he podido leer hace unos días en una revista que en el último año se ha
incrementado en un 15% el número de visitantes de esta cueva, algo que ha venido siendo
una constante durante los últimos años.
3 No es cierto que se carezca en este momento de una topografía de la
cavidad, como se afirma en el artículo. Durante los trabajos realizados con motivo del IV
Campamento Nacional de Espeleología, celebrado en agosto de 1971 en Montejaque y
Benaoján, se realizó el levantamiento topográfico de la cavidad por parte de un equipo
de espeleólogos participantes en el mismo; el plano resultante fue publicado en 1974
junto con otros trabajos por el Servicio de Publicaciones del Instituto de Cultura de la
Diputación Provincial de Málaga.
4 Posteriormente, ya en 1979, y por la Sección Espeleológica
Marbellí, se procedió al levantamiento de lo que es hoy en día el mejor plano
topográfico de la Cueva de la Pileta. En un número de la revista Arqueología, y
en un trabajo realizado por José Luis Sanchidrián, se dice que dicho plano se cedió por
la entidad antes mencionada para dicho trabajo.
5 En la Cueva de la Pileta no se utiliza carburo para la iluminación,
sino unas lámparas que se llaman petromax, que producen una gran luminosidad,
aunque también desprenden mucho calor.
6 En la Pileta se han efectuado estudios biológicos, principalmente
zoológicos, por eminentes investigadores; durante la primera mitad de los años noventa,
por parte de algunos miembros de la S.E.M. de la Sociedad Excursionista de Málaga, entre
ellos el que suscribe estas líneas, se empezó un estudio sobre las condiciones
medioambientales de la cueva; dicho estudio hubo de suspenderse al no contar con la
colaboración necesaria por parte de la familia propietaria de la misma. Sin embargo, el
material del que se dispone hoy día, con datos desde principios de los años 70, es muy
considerable e importante.
Y 7 Que deseo que se tenga siempre presente en cualquier decisión que
se tome, los justos derechos de la familia que durante todos estos años, con aciertos y
errores, han venido enseñando y guardando la cueva, evitando así que la Pileta pasara a
engrosar esa larga lista de monumentos destruidos por la desidia, la incultura y la
avaricia humana.
Manuel M. Wallace


José Manuel Aguilera
La Ley de Patrimonio Histórico de 1985 cedió las competencias de arte
rupestre a las comunidades autónomas. Desde entonces, éstas tienen la obligación de
proteger y conservar las localizaciones con arte rupestre de sus territorios. En
Andalucía existen numerosas cuevas y su protección debe ser una tarea ardua, pues el
estado que presentan, salvo una excepción, es muy precario. Esta situación, visible para
el que conozca estos lugares (Cueva del Moro en Tarifa, numerosos abrigos en Cádiz
)
convierte en paradójica la decisión de la Delegación de Cultura de la Junta de
Andalucía en invertir fondos públicos en el estudio de la única cueva de Andalucía que
conserva su entorno y sus manifestaciones artístico culturales en el mismo estado desde
su descubrimiento en 1905, a saber, la Cueva de la Pileta (Benoján).
El que suscribe, que aprecia el arte rupestre en su conjunto, cree sin
duda que el estudio debe ser una actuación secundaria, ya que la mayoría de las
localizaciones existentes en nuestra comunidad continúan abandonadas a merced del
expolio. Sin embargo, si la mejor cueva de arte rupestre de Andalucía y una de las
mejores del mundo sufriese realmente la situación descrita en su artículo del 24 de
mayo, no sólo merecería esas inversiones sino que también debería ser expropiada, pues
para dicho fin se creo la Ley de Protección del Arte Rupestre.
Por ello y para conocimiento general, desearía hacer algunas
puntualizaciones que los expertos pueden confirmar. La iluminación en la Pileta se
realiza con lamparas portátiles de petróleo a presión y no con carburo. La carga de
visitantes siempre ha estado controlada. Existen tres planos topográficos de la Pileta,
el último realizado por el catedrático y ex presidente de la Federación Española de
Espeleología, D. Francisco Cantos. Las condiciones naturales son excelentes. Que sirva de
ejemplo la colonia de murciélagos estudiada desde hace años que refleja unas condiciones
de hábitat estables. La cueva posee una póliza de seguros en la que se puede ver que
jamás ha habido un problema referente a la seguridad en la Pileta.
Los arqueólogos más importantes han pasado por la Pileta dejando
constancia de sus visitas en una amplísima bibliografía. Por lo tanto, es erróneo el
comentario del profesor José Luis Sanchidrián al afirmar que las manifestaciones de arte
rupestre de la Pileta carecen de un estudio detallado. Es más, el profesor Sanchidrián
se preocupó en replicar en su diario del 24 de agosto de 1980 a un maestro de escuela de
Benoján que ofrecía unas simples explicaciones referentes a las pinturas de la Pileta,
pero no se molestó en defender la protección de la Cueva de Ardales, expoliada durante
años y que podría haber sido otro excelente ejemplo del arte rupestre en Andalucía.
¿Debe darse más importancia al estudio que a la protección?
Hay que reconocer que todo es mejorable, pero desde el primer estudio
realizado en el lugar encabezado por el considerado "Padre de la Arqueología"
A. Breuil en 1911 hasta las investigaciones más recientes, se puede comprobar que las
pinturas rupestres de la Pileta están en el mismo estado desde que la cueva fuera
descubierta. Por lo tanto, los datos vertidos en el artículo de Francisco Gutiérrez
suponen un agravio inexcusable hacia la meritoria labor realizada por los propietarios de
la Pileta que durante cuatro generaciones han velado por este legado cultural de la
humanidad.
José M. Aguilera

José C. Martín
Cuando se habla de mantener, preservar, cuidar o proteger,
indudablemente y a efectos de la naturaleza, hemos de remitirnos a lo que hoy y más que
nunca se conoce como ecologismo. Existen infinidad de sitios y lugares que se mantienen y
conservan como cuando surgieron en su día.
Indudablemente, por mucho que se empeñe la Administración, solo la
educación, el amor por la naturaleza, la sensibilidad y un mínimo nivel cultural hacen
que muchas de las cosas que se exhiben o se anuncian como monumentos, parques naturales,
etc., no sean precisamente modelos de conservación y de cuidados, en su sentido estricto.
Concretamente, en Andalucía, no hace falta irse muy lejos para acusar recibo de cómo se
degrada el llamado Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, con la proliferación
de construcciones en su interior y en el corazón de dicho parque ( Arroyo Frío y
aledaños, etc.), el que, en teoría, está tutelado por la Administración, en este caso
Autonómica.
Por ello, cuando un monumento se encuentra en una situación de
conservación tan natural, pura y sin ambages, como puede ser el caso de la Cueva de La
Pileta, sita en el término municipal de Benaoján (Málaga), cualquier persona amante de
la naturaleza y deseosa de encontrar lugares así, respira hondamente y suspira porque el
sitio continúe así, sin demasiadas intervenciones oficiales, a ser posible las de mero
trámite, dado que, en definitiva, dicha caverna es monumento nacional desde el 25 de
abril de 1924.
Y es que la Administración, cuando sale más allá de los despachos,
impregna de burocratismo aquellas cosas que, por sí solas, pueden marchar
maravillosamente y máxime cuando, en el caso de la cueva a la que me refiero, toda una
saga familiar ha puesto su esmero, cuidados, estudio y, por supuesto, conocimientos, al
servicio del mantenimiento e inmejorable presentación de este valioso santuario rupestre.
Aquella primitiva denominación, en 1905 fecha de su descubrimiento, de
"Cueva de los Letreros" que le diese José Bullón Lobato, abuelo de los
actuales propietarios, familia Bullón Jiménez, dada la profusión de representaciones
esquemáticas del periodo neolítico aparecidas a la sazón, trajo consigo la llegada
hasta dicha caverna y, más concretamente hasta el entorno familiar de los Bullón,
celebridades del mundo del estudio de la prehistoria como el abate Henry Breuil y Hugo
Obermaier, en el año 1912.
Estuvieron ocupados algo más de cuarenta días en el estudio de las
pinturas de la Pileta y, desde luego, compartiendo mesa y mantel, de aquellas austeridades
serreñas, con la familia de José Bullón, propietario de la finca y de la cueva.
Es obvio que aquellas veladas culturales de campo impregnaron a esta
familia Bullón de algo más que destreza y agilidad para descubrir todos aquellos
vericuetos serranos y el amor de todos ellos, unido al conocimiento más exhaustivo de
todo ese mundo del arte rupestre, les ha caracterizado siempre como profundos conocedores
del tema.
En 1915, el príncipe Alberto 1 de Mónaco que visitó también
la cueva en 1912 junto a Brueil y Obermaier sufragó y costeó la producción de la
monografía La Pileta a Benaoján que escribieron estos dos insignes
prehistoriadores y cuya publicación hizo el Instituto de Paleontología Humana de París
En épocas posteriores, personalidades del mundo científico en estas
lides, como los profesores Pérez de Barradas, Jordá Cerdá, Pericot García, de la Mata
Carnaza, Beltrán Martínez, Arribas Palau, Ripoll PerelIó o el mismo Alexander Marshack,
de EE.UU., no sólo han estudiado las pinturas de La Pileta concretamente,
refiriéndome al profesor Marshack, haré mención a su trabajo en el número cuatro de la
revista Horizón, en 1976, titulado La huella del hombre de
Cromagnon-Paleolítico Superior, referido a tan famosa Cueva de La Pileta,
sino que, además, han departido, largo y tendido, en sabrosas jornadas con la familia
Bullón, propietarios de la cueva, deduciéndose de todas esas convivencias culturales una
admiración profunda de todas estas personalidades hacia esta familia en su conjunto, por
la dedicación, la delicadeza y el enorme y vasto conocimiento que todos ellos han puesto
continuamente de manifiesto.
Y justo es decir, como alegato admirativo al monumento y a sus
cuidadores y propietarios, que la primera vez que visité esta cueva fue hace ahora casi
treinta años, justo el 4 de noviembre de 1970.
La he visitado infinidad de veces, y siempre he tenido la
agradabilísima sensación de haberla vuelto a redescubrir. Y no por otra cosa, sino
por el hecho fundamental y básico de hallarme siempre en un medio absolutamente natural,
sin artificialidades, luminotecnia ni otros recursos que operasen en menoscabo de la
autenticidad y de la belleza ( in puris naturalibus) de ese glosario rupestre.
Es de significar la desmasificación de que se goza en sus visitas,
pues jamás entran grupos superiores a la veintena de personas y el misterio redescubridor
y aventurero que, para el visitante interesado, tiene el ir alumbrado con una lámpara de
petromax, en medio de la oscuridad que, por otra parte, presenta todas esa pinturas
rupestres con la magia, el silencio y la paz que todo ello requiere.
Indudablemente, el sistema no será perjudicial, en tanto al decir de
los informes emitidos, concretamente el último relativamente reciente del profesor
Eduardo Ripoll y Perello (1994), las pinturas se hallan en idéntico estado de
conservación a como las vieron y estudiaron, en 1912, el abate Breuil y H.
Obermaier; o sea transcurridos ochenta y ocho años, pues fue el 12 de abril de
dicho año, cuando se dieron por concluidas las investigaciones de estos dos
paleontólogos.
Dicho eso, sólo deseo que La Pileta continúe siendo ese lugar mágico
y en el que se respete su más puro estado natural, tal como hasta ahora, con el permiso
de la autoridad competente, como se dice en el argot taurino...
José C. Martín
|