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«No permitas que nada dañe la Cueva. Sus pinturas
son un tesoro que no tiene precio». (1) |
Henri Breuil
a José Bullón Lobato, 1912. |
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1905 |
José Bullón Lobato
descubre la cueva de La Pileta 
Jose Bullon Lobato discovers the cave of the
Pileta |
1909-10 |
W. Verner
explora la Cueva  |
1911 |
El Saturday Review
publica «Cartas desde la más agreste España. Una cueva misteriosa», de W. Verner 
The Saturday Review publishes
'Letters from Wilder Spain. A mysterious Cave', by W. Verner |
1912 |
El Abate Henri Breuil organiza una expedición a la Cueva

The Abate Henri Breuil organizes an expedition
to the Cave |
1915 |
El Instituto de Paleontología
Humana de París publica la monografía La Pileta á Benaojan

The Institute of Human Paleontology of Paris
publishes a monographic titled La Pileta a Benaojan |
03-1924 |
Tomás Bullón García ,
hijo del descubridor, halla el orificio por el que se accede actualmente a la Cueva 
Tomas Bullon Garcia, son of the discoverer,
finds the orifice by which actually you acced to the Cave |
25-04-24 |
La cueva de La Pileta es
declarada Monumento Arquitectónico-Artístico mediante Real Orden de 25 de abril de 1924
(Gaceta de Madrid núm. 128, de 7 de Mayo de 1924)
The Cave of La Pileta is declared National Monument |
1926 |
Se coloca una verja en la
entrada de acceso a la Cueva  |
14-04-33 |
Descubrimiento de una galería
en la que aparecen cuatro esqueletos humanos 
Discovery of a gallery with four human
skeletons |
20-01-34 |
Colecta vecinal (165 ptas.)
para realizar trabajos que faciliten la visita de la galería descubierta en 1933
Local collects (165 ptas) are made to
make improvements that facilitates the visit of the gallery discovered in 1933 |
1935 |
La «Venus» de La Pileta
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29-09-35 |
Tomás desciende la Gran Sima 
Tomas explore the "Great Steep" |
1939 |
Juan Temboury, Delegado
provincial de Bellas Artes y Director del Museo de la Alcazaba, recoge
en una visita a la Cueva gran cantidad de
cerámica así como diversos objetos, entre otros dos hachas de bronce. Todos los materiales fueron enviados a la Comisaría General de Excavaciones
Arqueológicas. Noticia relacionada
(ver 20/08/1939) |
1940 |
La Dirección General de
Turismo concede el primero de dos créditos destinados a mejorar el acondicionamiento
realizado en la Cueva. Noticia relacionada
(ver 28/08/1942).
The Main Directorate of Tourism grants
the first of two credits destined to improve the preparation made in the Cave |
1941 |
El Ayuntamiento de Benaoján
construye un camino con escalinatas y descansillos que hace más fácil la subida a la
Cueva
The City council of Benaoján
constructs the way with perrons and landings to make the ascent to the Cave easier |
1942 |
Excavación arqueológica 
Archaeological excavation |
1943 |
La Cueva de la Pileta recibe
mil visitantes |
18-04-61 |
Fallece Tomás Bullón (1902 -
1961), propietario y guía de La Pileta
Tomas Bullon dies (1902 - 1961),
proprietor and guide of La Pileta. |
1963 |
Se abre una pista de tierra
para vehículos entre Benaoján y la estación rupestre
The construction of a earth track is
finished from Benaoján to the rock station |
1985 |
El Patrimonio Histórico del
Estado Español pasa a ser competencia de las Comunidades Autónomas |

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1905 (Efemérides ).
José Bullón Lobato descubre la cueva de La Pileta |
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José
(Alpandeire, 1885 - Jimera de Líbar, 1940) era un colono que cultivaba las tierras de un rondeño llamado Juan Ortega,
un polje amesetado situado en el término de Benaoján
conocido como el Hoyo de Harillo ...
«...Y para abonar las tierras un día
decidió buscar murcielaguina en una sima próxima llamada la sima de Los
Murciélagos (hoy
«de Las Grajas»). Ató una cuerda en la entrada y descendió treinta metros hasta llegar
al suelo de una galería en la que encontró vasijas de cerámica,
restos humanos, extraños signos en las paredes y señales evidentes de fuego.
Al llegar al final volvió sobre sus pasos
y exploró entonces un orificio en una zona alta que le condujo a la galería principal de
la Cueva, impresionándose con su inmensidad. A la luz de la lámpara de acetileno, la
Cueva le parecía interminable y su sorpresa iba en aumento a medida que se adentraba,
pues aparecían animales pintados en las paredes y signos que le parecían letras. Vadeó
sin dificultad una sala cubierta de agua en la que había muchos restos de cerámica y
continuó explorando por una galería muy estrecha que le llevó hasta la sala terminal,
donde finalizó su exploración sobrecogido por el abismo que allí se abre....»
(Bullón, 1977).
La sima de Los Murciélagos era conocida
por los lugareños, pero no había constancia de que se conociera su interior, no
mencionándose su existencia en dos obras fundamentales para el conocimiento de las cuevas
y simas de la provincia publicadas con anterioridad 2.
Tras su descubrimiento, José comenzó a
llamar a la sima «cueva de Los Letreros». Él nunca había oido hablar de culturas
prehistóricas y no sería hasta conocer años después (1912) a los investigadores que
fueron a estudiar las pinturas, que supo de la importancia que tenía su hallazgo. |

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1909-10. W. Verner
explora la Cueva |
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Retirado del servicio
activo a causa de una herida en la Guerra de los Boers, que le obligaba a usar bastón, el
coronel William Willoughby Cole Verner (Ulster, 1852 - Algeciras, 1922) actuó como muchos
compañeros coloniales, es decir, abandonó Inglaterra para establecerse en un lugar de
los que había conocido al servicio de la reina, Gibraltar. La Roca era el lugar adecuado
para su máximo hobby, la ornitología, aunque meses después dejaba la colonia por
motivos económicos para establecerse con su familia en una finca de Algeciras, el
Águila.
Fue un día del mes de enero de 1907
mientras regresaba de una de sus expediciones ornitológicas, cuando oyó hablar a sus
acemileros de «una cueva con escritos en las paredes»; aquello le interesaba y decidió
visitarla en su próxima expedición. Diversas circunstancias le impidieron hacerlo hasta
más de dos años después, impasse que aprovechó para ir recogiendo información de la
Cueva. Sabía por ejemplo que el autor del descubrimiento había sido un labrador que
buscaba guano de murciélago para abonar sus tierras. También sabía que en su interior
había un abismo insalvable. En el capítulo de la información apócrifa situó Verner
ciertos rumores relativos al descubrimiento de tesoros fabulosos en la Caverna.
Estas noticias circulaban por la comarca
configurando la leyenda de la «cueva de La Reina Mora», «cueva de Los Murciélagos» o
«cueva de los Letreros», nombres todos ellos con que se la conocía popularmente.
Durante la primavera de 1909 pudo ponerse,
por fin, en camino. Le acompañaban sus fieles acemileros y varios miembros de la
tripulación de un navío británico anclado en Gibraltar, «buenos montañeros dispuestos
a cualquier aventura». El grupo emprendió la marcha en la estación que tiene el
ferrocarril a su paso por Jimera de Líbar ,
adentrándose por la garganta del Guadiaro hasta que tuvieron que dejar los mulos en lo
hondo y comenzar una ascensión que coronó en el Hoyo de Harillo, donde conoció a José 3.
José les mostró un orificio que
«parecía una ventana en el flanco del peñascal, de unos ocho pies de alto por cinco de
ancho» y acompañó a Verner y a sus hombres hasta la entrada de la Cueva, «que no es
una verdadera entrada, sino más bien un orificio al borde del cual se apercibe una gran
cavidad de profundidad desconocida».
Guiados por José y sirviéndose de una
soga de cien pies fueron descendiendo uno a uno hasta que, una vez reunido el grupo,
Verner emprendió el reconocimiento de aquel sector de la Caverna. Al frente se hallaba
cerrado por un escarpe vertical que José aseguró podía escalar en las épocas en que la
Cueva tenía menos humedad, pero estaban en primavera y era quimérico intentarlo. Ante
ello, Verner tuvo que posponer su deseo de seguir adelante y dedicarse exclusivamente a
explorar el fondo de la gran sala.
«Por fin tuvimos suerte con la misteriosa
cueva, escribió el coronel, y fueron recompensados nuestros largos esfuerzos, tantas
veces aplazados. A la luz de una pequeña linterna vimos en las paredes lisas series de
signos o caracteres de curiosa forma; los unos, grabados con un instrumento cortante; los
otros, dibujados con pigmentos negros. Tras años de fallidos intentos, estábamos en
presencia de una mística escritura que ningún hombre ha podido leer».
Meses después, en otoño, Verner volvió a
la Cueva pero no pudo penetrar más lejos que la primera vez, pues la halló intransitable
por las lluvias caídas en la región durante aquella época. La suerte iba a ser más
propicia la siguiente ocasión: otoño de 1910. Le acompañaban cuatro amigos británicos
y contaba con un buen equipo de escalada, cuerdas, piolets, etcétera, con lámparas y
luces de magnesio, amén de provisiones para varios días.
La exploración fue fructífera. Permitió
que Verner cobrara noción de las dimensiones gigantescas de la Cueva y, como experto
topógrafo que era, pudo en aquella ocasión levantar un plano preliminar de la misma.
Pero lo más importante de todo fue que el coronel vio gran cantidad de nuevos dibujos
trazados en las paredes, y éstos ya no eran extraños símbolos, sino magníficas
representaciones de animales pintados en diferentes colores. |

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| Septiembre y octubre de 1911. El Saturday Review publica «Cartas
desde la más agreste España. Una cueva misteriosa», de W. Verner |
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El semanario londinense
publicó en seis entregas un relato de W. Verner, acerca de sus aventuras en una caverna
de la Andalucía meridional. El título de los artículos, Letters from Wilder Spain.
A mysterious Cave, bastó para captar considerable número de lectores. Así la prosa
del soldado colonial fue deshojada con fruición entre «porridges», huevos cocidos y
aroma de té, en sucesivas mañanas dominicales. Las noticias que el Illustrated
London News y otras publicaciones británicas suministraban acerca del descubrimiento
de cuevas prehistóricas en el sur de Francia y en el norte de España quedaron eclipsadas
por el relato ameno y desenfadado del coronel. |

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20-03 al 15-04 de 1912. El Abate Henri Breuil
organiza una expedición a la Cueva  |
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Los artículos de Verner
los había leído por azar Henri Breuil (18771961), un jesuita francés que a sus
treinta y cinco años se había convertido en una eminente autoridad de la cultura
del Hombre de Cromañón. Extraordinariamente interesado, «... a pesar de que la
localidad no se indicaba, la precisión de las observaciones y el nombre del autor, bien
conocido por sus bellas búsquedas ornitológicas, no dejaban ninguna duda sobre el
carácter real y la importancia excepcional del descubrimiento» 4, envió una carta (la dirección se la proporcionó el redactor del
semanario) al «inventor de la cueva misteriosa» el 17 de noviembre, preguntándole si
tenía algún inconveniente en guiarlo a la Cueva. Verner no deseaba otra cosa y a vuelta
de correo comunicó a Breuil que estaba a su entera disposición... leer la carta (fuente: Ripoll, 1997).
La expedición la patrocinó el Instituto
de Paleontología Humana de París, fundación auspiciada por el príncipe Alberto I de Mónaco .
Participaron en la misma Henri Breuil , el también jesuita y prehistoriador Hugo Obermaier , Paul Wernet ,
discípulo de Obermaier, y Juan Cabré Aguiló ; a
cargo de la intendencia estuvo W. Verner, autor de la primera topografía
(ver Plano 1) de la Cueva.
Por aquellas fechas José Bullón había
explorado casi toda la Cueva, incluso había labrado toscos escalones en las rampas más
difíciles. Aun así a los investigadores les llevó cuarenta y un días autentificar y
catalogar las representaciones rupestres de la Cavidad. |

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1915. El Instituto de Paleontología Humana publica la monografía La
Pileta á Benaojan  |
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La obra, agotada hace
años, es un clásico de las investigaciones prehistóricas. En ella, se plasma el
resultado de los estudios realizados por H. Breuil y H. Obermaier en La Pileta, centrados
éstos principalmente en el arte parietal: se describen 59 puntos topográficos en los que
aparece al menos un motivo gráfico, ayudándose para ello de los dibujos a mano alzada de
Breuil, las fotografías de Obermaier y la topografía de Verner.
El hallazgo de peces pintados fue una de
las novedades más relevantes del arte parietal de La Pileta, sin olvidar que su
situación en el extremo sur de la Península amplió las fronteras del denominado Arte
Franco-Cantábrico.
El título de la monografía recoge por
primera vez el nombre con el que es conocida la Cueva, «de La Pileta» 5, nombre que eligió José Bullón cuando Obermaier le refirió que
ya había en Andalucía una cueva llamada «cueva de los Letreros». José escogió el
nombre para recordar una pequeña pileta de factura romana, ya desaparecida
, en
la que él y los investigadores solían detenerse a beber. Labrada en la roca, la pileta
recogía las únicas gotas de agua que brotaban en los alrededores de la Cueva (re.:
Bullón, 1977). |

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| 29-09-35. Tomás desciende la Gran Sima |
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Tomás Bullón descendió
en solitario al impresionante abismo , de
unos 20 metros de diámetro, con una cuerda de cien metros que le proporcionó su amigo e ilustre malagueño
Juan Temboury, alcanzando el fondo a la profundidad de - 72 de metros. El fondo es una
gran sala con bellas y níveas concreciones, en la que destaca una mole estalagmítica de
10 metros de altura y 3 de diámetro, el «Arbol de Navidad». Tomás encontró un
esqueleto humano fosilizado y petrificado al suelo, del que se recogieron fragmentos para
su estudio en una segunda exploración (1944), realizada por un grupo de montañeros
malagueños que dirigía el teniente Blas Castro Sánchez.
Noticia relacionada (ver 02-08-1944). |

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NOTAS
1.- La cita fue referida a quien esto escribe por Eloy Bullón
(1932-1996), nieto de José. / "Do not allow that nothing damages the Cave. Their paintings
are a treasure that does not have price" (Henri Breuil to Jose Bullon Lobato, 1912). These words
were referred to whom this writes by Eloy Bullon (1932-1996), grandson of Jose.
2.-
A principios del siglo XX se contaba ya con dos obras fundamentales para el conocimiento
de las cavidades malagueñas: El Diccionario Geográfico (1845) de Pascual Madoz
y Cavernas y Simas de España (1896), de Gabriel Puig y Larraz.
3.- En las cartas que luego
escribiría W. Verner para el Saturday Review, no cita el nombre de José
Bullón.
4.- Texto original:
"...Bien que la localité nén fút pas indiquée, la précision des observations et
le nom de l'auteur, bien conno déja par de belles recherches ornithologiques, ne
laissaient aucun doute sur le caractere féel et l'importance exceptionnelle de la
decouverte". Breuil et al, 1915.
5.- En La Pileta
á Benaojan, Breuil escribe que se decidió llamarla «de La Pileta» por ser el
nombre del cerro en el que está la entrada de la Cueva.
FUENTES
Bullón Giménez, J. A., La Cueva de la Pileta,
Rev. Ipek, 1977.
Breuil, H., Obermaier, H. y Verner, W., La Pileta á Benaojan (Malaga, Espagne),
1915.
Matoso, A., La Cueva de la Pileta. Descubrimiento y primeras investigaciones,
2000.
Monreal Agustí, L., El coronel W. Verner: un pionero de la
investigación prehistórica en España. Rev. Historia y Vida,
año III, nº 23, 1970.
Ripoll Perelló, E., Historiografía del arte prehistórico en la Península Ibérica:
I, hasta 1914. Revista Espacio, tiempo y forma. Serie I, Prehistoria y arqueología,
Nº 10, 1997. Ir al artículo vía Pileta de Prehistoria 
REVISIONES
31/10/08. Vínculos a
Noticias de la Cueva de la Pileta.
30/05/07. Incluida una carta de W.
Verner al Abate Breuil de 26 de noviembre de 1911, una referencia (Ripoll, 1997) en Fuentes y nota (1) a una cita.
26/11/05. Se incluyen datos en los años 1939 y 1943 (fuente: Benaojan.net).
25/11/05. Los datos posteriores a 1985 se trasladan a Noticias
de La Pileta 
07/03/04. Ver el contenido
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