próximo el centenario del descubrimiento científico*
del yacimiento
(1905), se trata de pioneros tan importantes como el Abate
Henri Breuil, su compañero Hugo Obermaier, el ornitólogo W. Verner,
el descubridor y explorador José Bullón y el príncipe Alberto de
Mónaco, que hicieron posible la publicación de la monografía
científica "La Pileta á Benaoján" en 1915.
Después vinieron otros investigadores, aportaron detalles
interesantes, discutieron sobre cronologías, se descubrieron otras
cavidades importantes: Ardales, El Higuerón (Rincón de la Victoria),
Nerja, etc. consiguiendo que, actualmente, el conjunto de grandes
cuevas con yacimientos prehistóricos en la provincia de Málaga, sea
el más importante del Mediterráneo. A la cabeza de este grupo de
cuevas prehistóricas, por sus valores cuantitativos y cualitativos
dentro de la cronografía prehistórica destaca: La Pileta.
He
tenido la suerte, desde el año 1974, de poder visitar en numerosas
ocasiones la cueva, atendido siempre por los distintos miembros de
la familia Bullón, herederos del descubridor y explorador,
conservadores en los tiempos difíciles, de un legado histórico que,
en algunos momentos, no tuvo la relevancia social y cultural que
hubiera merecido por las autoridades.
Fueron momentos críticos para La Pileta, los tiempos, anterior y
posterior, de la Guerra Civil, los mismos meses de la contienda,
cuando pretendieron ocupar la cavidad y convertirla en
refugio-polvorín, y otros periodos donde el estado no se preocupaba
de este tipo de patrimonio.
Lo
que hoy es un importante recurso cultural de Benaoján, hasta hace no
mucho tiempo, disponía de un carril de acceso y no existía carretera
entre Benaoján y la Estación de Jimera o Cortes de la Frontera.
Entonces eso del turismo rural no estaba tan desarrollado como en la
actualidad.
Y,
sin embargo, La Pileta de Benaoján, era el referente del arte
prehistórico del entorno Mediterráneo, fuera de ese gran foco,
denominado por los prehistoriadores "Franco Cantábrico ". Un
yacimiento citado y valorado en cientos de publicaciones
científicas, divulgativas y/o escolares de todo el mundo.
La
importancia histórica de este yacimiento, por tanto, trasciende de
lo local y sitúa a Benaoján entre las grandes estaciones
arqueológicas clásicas de la Prehistoria europea, a la altura de
cavidades como El Castillo, La Pasiega, Altamira, Lascaux, Niaux.
Rouffignac, etc. Todas ellas trascendentales hitos del primer arte
europeo. Hoy, puede afirmarse que las distintas agregaciones
artísticas de la Pileta cubren una horquilla cronológica de más de
25.000 años. Todo un orgullo para los actuales habitantes del Sur de
la península Ibérica.
Los
vestigios artísticos de la Pileta, arrancan muy al principio de la
llegada a estos territorios del Sur de los primeros Sapiens Sapiens.
Se sitúan, por tanto, en los orígenes de los humanos actuales que,
sustituyendo en el paisaje a los anteriores ocupadores, los
Neanderthales, fueron capaces de explorar el interior de las cuevas
y dejar marcas indelebles de su ideología.
El
Arte de la Pileta constituye, según nuestro criterio, un modo de
expresión gráfico de la ideología de los grupos de
cazadores-recolectores de principios del Paleolítico Superior. Estas
bandas frecuentarían los territorios de caza del alto valle del río
Guadiaro y las sierras del entorno rondeño, en las estaciones más
benignas, dada la diferencia climática que existiría con la
actualidad, ahora mucho más templada, en líneas generales.
Dado
que durante el paleolítico Superior, la fauna existente en el Sur de
la Península Ibérica seguía siendo la de caracteres más templados,
pese a que la arboleda y la flora habría cambiado a tipos más fríos,
estos cazadores capturaban y representaban animales característicos
de un ecosistema prácticamente Mediterráneo, pese a vivir en un
paisaje frío. Por eso, la fauna representada en las fases más
antiguas de La Pileta, está vinculada a toros, caballos, cabras,
ciervas, etc., junto a un mundo de signos abstractos, que ponen en
evidencia la superestructura ideológica, muy compleja y
completamente estructurada, de estos primeros exploradores de las
galerías de la Cueva.
Hoy,
parece claro que los cazadores del Guadiaro estaban relacionados con
territorios situados más al Sur. Seguramente los campamentos de
invierno se vincularían al entorno de la bahía de Algeciras -
Gibraltar, incluso aprovechando los pasos naturales de Villaluenga,
se acantonarían en espacios entre el río Guadalete y la Laguna de la
Janda, todos ellos en la actual provincia de Cádiz.
Las
comunicaciones con el interior, camino de la Depresión del
Guadalquivir y a lo largo de las Béticas, fue seguramente fácil a
través de los valles de contacto como los del río Guadalteba, los
del Turón, Guadalhorce, Genil, etc., fomentando una relación
necesaria y eficaz para el desarrollo de sus modos de vida y su
economía.
Que
La Pileta fue un gran referente en estos momentos claves del
Paleolítico Superior ( 27.000 - 10.000 antes del presente), es más
que evidente con sólo una visita al yacimiento, sus numerosas
pinturas de fauna y sus magníficos conjuntos simbólicos no dejan
lugar a dudas. Numerosas agregaciones de dibujos rellenando las
distintas galerías de la cavidad en un largo periodo y como
consecuencia de la necesidad cultural o ideológica de las bandas que
frecuentaban estas tierras.
Con
posterioridad, cuando cambió el clima y estos mismos grupos
incorporaron modelos de producción de alimentos como el pastoreo y
la incipiente agricultura, sin perder nuca su vinculación con la
caza, la pesca y la recolección, la Cueva siguió siendo un referente
ideológico y en sus paredes se materializaron numerosos signos en
color negro, grafías repetitivas, próximas a los ideogramas de una
preescritura.
Este
lenguaje gráfico, existente desde el IV milenio antes de Nuestra Era
en la Cueva de la Pileta, se encuentra en algunos otros yacimientos
al aire libre del actual municipio de Benaoján. Pertenece a un mundo
ideológico de pastores - cazadores - recolectores que, en esos
momentos, incorporaban a su economía algunos cereales.
De
estas fases de la prehistoria Reciente (7.000 - 1.500 antes de
nuestra era), no conozco ninguna cavidad que contenga tan abundantes
dibujos del denominado Arte Esquemático, reflejo de la importancia
de este lugar en el desarrollo de las primeras comunidades que se
asentaron definitivamente en el territorio.
No
puedo olvidarme de la Cueva del Gato, yacimiento que ha tenido una
suerte distinta que La Pileta, por culpa de no haber dispuesto de
vigilancia ni control por parte de las autoridades responsables,
habiendo vaciado, literalmente, el yacimiento arqueológico de esta
importante cavidad. Que tengo que reconocer, se trata de una de las
cuevas más espectaculares del Sur de la Península Ibérica.
Hoy,
he tenido la suerte, después de casi treinta años de mis primeros
contactos con Benaoján, sus cuevas y su hospitalidad, llena de
alicientes como el de su gastronomía, de conocer a un joven
investigador, con el que comparto un día de campo y de charla bajo
un abrigo pintado hace cuatro o cinco mil años, que él y mi viejo
amigo Ángel Recio descubrieron en la sierra de Benaoján, y que me
pone en el compromiso de que escriba una especie de prólogo, para un
libro divulgativo que sobre la Prehistoria de Benaoján se va a
publicar.
Tengo
que agradecer el gesto y animar a los herederos del lugar más
importante del Sur de la Península Ibérica, dado que fue el
referente ideológico y cultural durante más de 20.000 años, a los
habitantes del actual término de Benaoján, a que sigan escribiendo
"Su Historia" y la compartan con los demás con orgullo. Gracias. |