El pasado de la Humanidad,
por muy remoto que sea, jamás llega a desaparecer del todo. Siempre queda de él alguna
huella o algún recuerdo, en espera de que la magia del arqueólogo venga a resucitarlos y
a darles su sentido, a iluminar el lento camino de los orígenes.
Griegos y romanos recogen devotamente las
misteriosas «piedras del trueno», o ceraunias, que hoy sabemos que eran hachas, obra de
los artesanos neolíticos occidentales del tercer milenio. Galba, que había de suceder a
Nerón, hace «registrar» un lago de Cantabria batido por el rayo y encuentra doce
hachas, y Claudiano nos refiere las «investigaciones» de las ninfas en las grutas
pirenaicas, en busca de estas ceraunias.
En 1575, François de Belleforest,
gentilhombre gascón protegido de Margarita de Navarra, publica su Cosmografía universal
de todo el mundo... Describe en ella una gruta tan grande que solo se penetra en
ella <en grandes grupos y con muchas antorchas, hachones y linternas, debido a
que no hay más luz que la de la entrada>. En el curso de su periplo, de «cinco a seis
leguas>, admiran los visitantes fuentes y riachuelos, bellas <salas y estancias>,
pinturas en diversos lugares, y la huella o marca, de pasos de varias clases de animales
grandes y pequeños. De esta manera, descubrió François de Belleforest las pinturas
prehistóricas de la gruta de Rouffignac
.
Lope de Vega evoca, a su vez, las pinturas
al aire libre del Levante español, y, en 1735, el Contador de Argote describe la roca
pintada del Cachao da Rapa, junto al Duero. En pleno siglo XVIII, los guías pirenaicos
hacen admirar a los bañistas de la estación termal de Ussat los admirables dibujos de
bisontes y caballos del Salón Negro
de
la gruta de Niaux
.
Pero no los comprenden.
Esta curiosidad provocada por los
testimonios arqueológicos servirá de punto de partida a las primeras ideas sólidas de
los John Frere, Tournal, Jouannet, Casimir Picard, Schmerling y tantos otros, a principios
del siglo siguiente. Boucher de Perthes efectuará la síntesis de estos múltiples hechos
e ideas, esparcidos en el aire del Romanticismo. Pero su mayor mérito será su lucha por
estos conocimientos nuevos, por hacerlos triunfar: «¿Acaso esta hacha rudimentaria
nos dice no demuestra la existencia del ser humano, tanto como la Minerva de
Fidias y la Venus de Praxíteles?».
Reproducido de: El Arte Prehistórico
Louis-René Nougier
Nota fuera de texto: En el siglo XVI Beuter
nos habla del descubrimiento de la Cueva de la Carihuela (Andalucía), que es la primera
referencia de útiles prehistóricos en la península ibérica.

|